Cada vez que llega un mundial, sobre todo si clasifica el país donde uno vive, es común que los más fanáticos comiencen a cotizar viajes, boletos y estadías en el país donde se realiza.
Sin embargo, esto podría cambiar radicalmente dentro de 12 años, si es que se cumplen dos condiciones fundamentales: que Japón se imponga como sede del mundial del 2022 frente a rivales como Australia, Qatar, Estados Unidos y Corea del Sur y que además cumpla una de sus promesas tecnológicas más arriesgadas.
Se trata de un sistema que dejará a la televisión 3D como si fuera cine mudo. Es el primer proyecto creado para presentar holográficamente de forma masiva los partidos del mundial alrededor del planeta, haciendo que cada país sea, de manera virtual, sede del evento deportivo.